QUERIDO DIEGO, TE ABRAZA QUIELA

Estas son mis citas favoritas y las que me hicieron sentir algo del libro.

"...Pienso que cada paso que doy me acerca a ti, que pronto pasarán los meses, que dentro de poco enviarás por mí para que esté a tu lado..."

"...Lloré mientras veía los cuadros, lloré también por estar sola, lloré por ti y por mí, pero me alivió llorar porque comprender, finalmente, es un embelesamiento y me estaba proporcionando una de las grandes alegrías de mi vida..."

"...Estoy llena de ti, es decir de pintura..."

"...Pensé que tu espíritu se había posesionado de mí, que eras tú y no yo el que estaba dentro de mí, que este deseo febril de pintar provenía de ti y no quise perder un segundo de tu posesión..."

"...Aquí el cielo es gris y allá en tu país siempre azul y yo me debato sola sin tener siquiera el consuelo de haber trazar en estos días, una línea que valga la pena..."

"Yo no pido sabiduría ni fuerza, sólo un poco de calor..."

"...de ti he aprendido a tomar notas, a expresarme en vez de rumiar un secreto, a moverme, a dibujar todos los días, a hacer, a decir en vez de meditar, a no disimular la conmoción y me siento fuerte por esa abundancia de actividad, este sentimiento de expansión y de plenitud."

"...Entonces yo rezaba, llena de amor sin objeto porque no tenía a quien querer..."

"...Nunca me sentí cansada, al contrario, me hubiera muerto si alguien me obligaba a dejar esa vida..."

"...Sería tanto como perder mi alma, Diego, porque yo no vivía sino en función de la pintura..."

"...Son las once de la mañana, estoy un poco loca, Diego definitivamente no está, pienso que no vendrá nunca y giro en el cuarto como alguien que ha perdido la razón."

"...Diego sólo es un hombre que no escribe porque no me quiere y me ha olvidado por completo..."

"...La cosa es que no me escribes, que me escribirás cada vez menos si dejamos correr el tiempo y al cabo de unos cuantos años llegaremos a vernos como extraños si es que llegamos a vernos..."

"...yo me quedaré aquí plantada en el café frente a esta mesa redonda y por más que abra los ojos y lata mi corazón, no veré nunca a nadie que remotamente se parezca a Diego."

"...repasaba cada una de nuestras frases y me sentía desgraciada por mi torpeza, mi nerviosidad, mis silencios..."

"¿Me quieres, Diego? Es doloroso, sí, pero indispensable saberlo..."

"...Lo que importa es que me es imposible emprender algo a fin de ir a tu tierra, si ya no sientes nada por mí o si la mera idea de mi presencia te incomoda..."

"...Tu borrachera venía de tus imágenes, de las palabras, de los colores; [...] para mí eras un torbellino físico..."

"...¿qué no sabes que el amor no puede forzarse a través de la compasión?...

"...Y me acosté contenta, porque tomé té, porque hablé de ti..."

"...Tú has sido mi amante, mi hijo, mi inspirador, mi Dios, tú eres mi patria; me siento mexicana, mi idioma es el español aunque lo estropee al hablarlo."

"...tus ideas iban más allá de las limitaciones del lenguaje..."

"...¡Qué tiempos aquellos, chatito! ¡Nos reíamos como niños en medio del horror!..."

"Pero soy tu pájaro al fin y al cabo y he anidado para siempre entre tus manos."

"...Recuerdo aún tu mirada sobre mí, sorprendida, tierna..."

"...Juntos afrontamos la vida y así pasaron diez años, los mejores de mi vida..."

"...Sigo siendo tu pájaro azul..."

"...Me resulta difícil callar ciertas cosas que albergo en mi corazón..." 


Mi opinión:
Este libro es una gran obra literaria, en pocas páginas nos dice mucho y nos deja pensando, pues hay personas que imaginan a Diego Rivera solo con Frida Kahlo. Pero no, el pintor mexicano tuvo más mujeres no menos importantes que ella, entre ellas Angelina Beloff, quien en este libro, nos adentra en su vida llena de tristezas y decepciones, pero también de esperanza.
Es recomendable leerlo, a mí me gustó bastante y muchas de las frases me hicieron sentir realmente lo que la autora sentía. A la vez, nos enseña cómo era todo en Francia durante la época de la primera guerra mundial. Tiene sucesos importantes que hacen que no quiera dejar de leerlo.

Diego:
No sé cómo estés en este momento. Yo, por fin me encuentro muy bien. Quisiera informarte que ya comprendí lo que tantas personas me aconsejaban. Tú no vales mis lágrimas, no vales mis desvelos extrañándote. Fue en ese concierto en Bellas Artes cuando me ignoraste, que supe que habían sido en vano las esperanzas por pasar una vida feliz junto a ti. 
Me di cuenta que mi felicidad no depende de un hombre como tú, que merezco a alguien mejor. Me despido deseando que tus días estén llenos de dicha con tu nueva mujer.
Quiela




Comentarios